Poems 67 / Random

Poems by ada limón

la correa (spanish)

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Después del parto de bombas de horcas y miedo,
las frenéticas armas automáticas desatadas,
la lluvia de balas sobre una multitud tomada de las manos,
ese cielo brutal abriéndose en fauces de metal pizarra
que engulle solo lo innombrable en cada uno de nosotros, ¿qué
queda? Incluso el río oculto en ninguna parte está envenenado
de naranja y ácido por una mina de carbón. ¿Cómo no temer
a la humanidad, querer lamer el fondo del arroyo
hasta secarlo, chupar el agua letal hacia
tus pulmones, como veneno? Lector, quiero
decir: No mueras. Incluso cuando los peces plateados
vuelven boca arriba uno tras otro, y el país se precipita
en un cráter crepitante de odio, ¿no queda acaso
algo que todavía canta? La verdad es: No lo sé.
Pero a veces, juro que lo escucho, la herida cerrándose
como una puerta de garaje oxidada, y todavía puedo mover
mis extremidades vivas en el mundo sin demasiado
dolor, todavía puedo maravillarme de cómo la perra corre directo
hacia los camiones de carga que bajan a toda velocidad
por la carretera, porque ella piensa que los ama,
porque está segura, sin duda, de que las cosas ruidosas
y rugientes la amarán también, su pequeño y suave ser
lleno de deseos de compartir su maldito entusiasmo,
hasta que tiro de la correa para salvarla porque
quiero que sobreviva para siempre. No mueras, digo,
y decidimos caminar un poco más, estorninos
altos y febriles sobre nosotros, el invierno acercándose para depositar
su frío cadáver en este pequeño pedazo de tierra.
Quizás siempre estamos lanzando nuestro cuerpo hacia
aquello que nos aniquilará, suplicando amor
a la veloz travesía del tiempo, y así tal vez,
como la perra obediente a mis talones, podamos caminar juntos
en paz, al menos hasta que llegue el próximo camión.